Bryan Reyna y un sueño que aterriza en el Real Club Deportivo de Mallorca, España

Canterano de Cantolao, exseleccionado Sub-17 de Perú y subcampeón de Copa Perú 2015. Bryan Reyna ya tiene credenciales en el fútbol. Delantero definidor, rápido y habilidoso. Hoy, su talento es el pasaporte a España, donde quiere despegar una carrera profesional en el exterior. Antes de partir, para el balón y viaja en el tiempo para una charla de varias millas.

Escrito por @RenzoPucce

“A los 8 años, llegué a un equipo que se llamaba Spartak (Ventanilla). Tenía dos años menos y el técnico no me ponía para nada. Uno de los partidos que jugamos fue ante Torino (Ventanilla), que luchaba por los primeros lugares. Luego, ese equipo me llevó. Me acuerdo que nos enfrentamos contra el Spartak y le ganamos 3-2 con tres goles míos. Me sentí bien porque el técnico anterior no me tomaba en cuenta”.

La cita de arriba describe el mejor recuerdo de la infancia para Bryan Roberto Reyna Casaverde de 17 años. El fútbol simboliza el sello imborrable de la vida de un chico que nació en una de las zonas más complicadas de Ventanilla (Angamos), pero que esquivó cualquier riesgo o vicio a base de regates y compromiso. Es el segundo de tres hermanos (la menor de 4 años y el mayor de 23 años) con quienes ahora vive junto a su mamá y abuela en una casa ubicada en la Naval, Ventanilla. Entiende el éxito como producto de merecimientos, más no de padrinazgos. Directo y transparente va armando cada respuesta. No toma atajos y repasa su línea de tiempo al trote. Mediante su lenguaje corporal se muestra tímido e introvertido en esta entrevista. En cambio, transmite explosividad y rebeldía en el terreno de juego. Detrás de cada consecución suya, hay varios artífices que lo alentaron de principio a fin, siendo la más importante su madre Verónica. Bryan le hizo una promesa y no se detendrá hasta cumplirla. La oportunidad que tiene en sus manos puede ser un punto de inflexión en su corta carrera deportiva. Lo sabe muy bien y por ello, deja a su familia en su natal Ventanilla, pues el viejo continente aguarda por él.

Este viernes 01 de abril, Bryan Reyna habrá abordado un avión con destino a Mallorca (España), a donde llegará para afrontar 2 semanas de evaluación en el Real Club Deportivo de Mallorca, un equipo de la Segunda División española con pasado en Primera. Durante 15 días, el juvenil de Cantolao entrenará en la Ciudad Deportiva del club, recinto que alberga los trabajos del primer equipo y de sus filiales. A diferencia de otros jugadores nacionales que han tenido una experiencia similar en el extranjero, Reyna será evaluado en el equipo equivalente a su categoría (98), que allá representa la Cuarta División. Sólo se concentrará en su rendimiento, pues se le brindará todas las condiciones como hospedaje, transporte y alimentación. Si el club aprueba su incorporación, el joven delantero deberá esperar a cumplir la mayoría de edad (agosto) para retornar a Mallorca, previa coordinación. Él confía en lograrlo. “Tranquilo. Con ganas de ir y romperla ya”, sentencia a puertas del gol más importante de su vida.

-¿Cuándo nace el interés por ti de los dirigentes del Real Club Deportivo de Mallorca?

Fue por mi buena participación en el Sudamericano Sub-17 de Paraguay 2015. Fueron agentes de varios países. A Perú no le fue bien, pero hice una buena campaña y fui uno de los más destacados. Ahí, los dirigentes de Mallorca me vieron.

-¿Qué pasó por tu cabeza cuando te informaron que pasarías una evaluación en España?

Raúl Meza, mi representante, me dijo que en el Sudamericano irían varios agentes y dije: “¡Qué bueno! Me podrían ver y llevarme a otro país”.  Tras un partido con Sporting Crsital, Raúl me llama y me dice que va a haber una prueba en Mallorca. Me alegré mucho porque es un paso grande. Tenía 16 cuando me informaron. Ahora, tengo 17 y salir a los 17 ya es mucho.

-¿Te resultó complicado realizar los trámites documentarios?

Sí, siempre se me ha complicado en algunas cosas. Siempre me ha pasado que me falta el pasaporte o el DNI.

-¿Qué sentiste cuando te dieron la Visa?

Lo tomé de la mejor manera. Justo estaba con mi mamá a un costado y la abracé muy fuerte y le dije que la iba a sacar adelante. Eso me puso muy alegre como a ella.

-¿Con quién viajas?

Con Raúl, mi representante.

-¿Qué vas a llevar en tu maleta?

Todo lo que un deportista tiene que llevar (risas). Estoy llevando unos botines Magista (Nike) que me dieron en la Federación. Sus toperoles son muy altos y allá se utiliza bastante eso. Me van a ayudar bastante allí.

-¿Y para distraerte?

Mi celular nomás.

-¿Una sola maleta?

Una maleta, una mochila y un maletín de mano.

-¿Primera vez en Europa?

Sí.

-¿Cómo te imaginas Mallorca?

Una ciudad linda, una de las mejores de allá. Lo tomo de la mejor manera. Es un buen equipo también.

-¿Te vas acostumbrando a la idea de viajar por el fútbol?

Sí, bastante. Veo todo lo que tiene que luchar un futbolista. Cuando me fui a Argentina me costó un poco, pero con el tiempo fui mejorando y también la mentalidad de quedarme. Al comienzo, se me complicó un poco, extrañé a mi familia, pero ya de ahí fui mejorando.

-¿Qué te comentó tu familia?

Se sienten muy alegres, más que todo mi abuelo César. Es una persona que siempre ha luchado por su familia y que hasta ahora, a pesar de su edad, nos apoya mucho a todos los nietos, que somos alrededor de 10. Siempre me alienta a que vaya hacia adelante.

-¿Qué te ha dicho particularmente tu abuelo César?

Por una parte, me dijo que ya es hora de que salga porque hay muchos jugadores que ya han salido a mi edad y que este el gran paso que tengo que dar para salir.

-Aparte de tu familia, ¿qué vas a extrañar más cuando te vayas?

Voy a extrañar a mis amigos. Paso mucho tiempo y tengo demasiada confianza con ellos.

-¿Qué te comentan sobre el viaje?

Que tengo que hacerla allá, ya que “cuando estés allá me mandas mi carro”. Me río, lo tomo de la mejor manera. Si puedo tener algo, se los puedo dar porque los estimo bastante.

Su visión del fútbol y un punto aparte

-A muchos de los que nos gusta el fútbol, nos regalaron un balón de pequeños y así empezó todo.¿Cómo fue en tu caso?

Yo he vivido en un barrio que era muy movido. Me iba a la cancha solito, llevaba mi agua y pateaba la pelota. Salía a las 11.00 am del colegio y mi hermano salía a la 1.00 pm. Me pasaba a recoger y me llevaba a la casa. Yo me quería quedar, pero con mi mamá habíamos quedado que me tenía que llevar a la casa.

-¿Algunos de tus familiares jugó fútbol profesional?

Mi papá (Luis Reyna). Jugó en un equipo de Moyobamba que perdió una final de Copa Perú con César Vallejo. Lo eliminaron y dio un pase al costado. Mi abuelo ‘Cococho’ Reyna llegó a Primera con Municipal.

-¿Sí vienes de una familia futbolera entonces?

Sí, por parte de mi papá.

-¿Cómo has hecho para mantener tu línea a pesar de que vives en un lugar picante?

Mi familia siempre me aconseja que siga por el camino que voy, porque el talento lo tengo, sólo me falta el esfuerzo. Que no mire a los costados y siga de frente. Mi esfuerzo me ayudó mucho a llegar donde estoy y todavía me falta mucho más por hacer.

-¿Por qué crees que los mejores jugadores del fútbol peruano han sido de condición humilde?

Porque salen desde de abajo, nadie les regala nada. Nada les cae del cielo.

-¿Tiene que ver con la autosuperación?

Sí, bastante.

-¿Qué les da la calle?

Más viveza a la hora de jugar. Hago eso porque me nace, desde pequeño he sido así.

-¿Se sienten más liberados?

Sí, mucho más libre.

-¿Por qué muchos futbolistas no han logrado sostener una carrera profesional en este deporte?

Algunos por el poco apoyo de los padres y por su misma cabeza.

-¿Cómo describirías el fútbol?

Es lo más hermoso que puede haber. Es el deporte más bonito que puede haber. Puedes ganar haciendo lo que te gusta.

-¿Qué te genera el fútbol?

Mucho entusiasmo. Al momento de entrar a un campo es lo más hermoso. Por ejemplo, cuando Perú juega y hay tanto público yo digo “algún día estaré ahí”. Me acuerdo cuando estaba en el colegio y vi el mundial Sub-17 de Manco. Me levantaba a las 5.00 am para ver los partidos del mundial y le decía a mi mamá que yo iba a estar ahí y dicho y hecho: jugué en la Sub-17.

Después de formularle la pregunta anterior, algo cambió en Bryan. Reflexionaba su respuesta en un mutismo más extenso e inédito a esta altura de la entrevista. Su mirada se mantenía hacia el frente. Sus palabras pesaban, salían desprolijas y entrecortadas. Al parecer, la pregunta había develado la clave que depierta sus fibras más sensibles.

-¿Por qué te conmoviste un poco?

A mí siempre me ha gustado entrar a un campo y ver a mi papá afuera, pero no se ha dado mucho la oportunidad y me incomoda un poco.

-¿Pero, él ha tenido oportunidad de acompañarte en algunos partidos?

Sí, las veces que me acompañó le dediqué el gol. Una persona muy importante para mí, a pesar de la distancia.

-¿El fútbol ha sido un motivo para juntarlos?

Sí, porque allá en mi barrio tiene muchos amigos que le dicen que soy muy bueno. Siempre me lo comenta y se siente orgulloso de mí. Por esa parte, me siento muy contento porque es mi papá y siempre voy a querer que él me vea arriba.

-¿Qué te ha aconsejado antes de viajar?

Que vaya con todo. Que no extrañemos mucho a la familia. Que salga adelante por mi mamá y mi hermanita.

-¿Eres consciente que el fútbol te ofrece mucho, pero si no lo sabes manejar, la caída es dolorosa? ¿Cómo piensas manejar el éxito?

Con mucho esfuerzo porque he tenido amigos que han sentido que no aprovecharon las oportunidades. Luego, se han retractado y han salido adelante por su esfuerzo y por sus familias.

Selección Sub-17 de Perú

-¿A partir de qué competencia Oré decide llamarte para la selección Sub-17?

En el 2013, jugué en el Sport Boys y fui uno de los goleadores. Me esforzaba mucho por llegar a la selección, pero no se dio la oportunidad de llevarme a la Sub-15, que salió campeona sudamericana. Luego, llego a Cantolao y jugamos la Copa de la Amistad. Hice un buen campeonato y el profesor Juan José Oré estuvo en la final ante Sporting Cristal, donde perdimos por penales, pero fui el más destacado. Me vio y me llevó a la selección. No recuerdo si me llamó a mí o a ‘Kiko’ Mandriotti (presidente de Cantolao) para decirnos que el lunes siguiente tenía que estar en la Videna. Luché bastante para estar ahí.

-Cuando te enteraste que habías quedado en la lista final para disputar el Sudamericano, ¿cuál fue tu reacción?

Recordé que 2 años atrás le dije a mi mamá que iba a estar ahí. Todo paso adelante que doy se lo dedico a mi abuelo que está en el cielo.

-¿Con qué nivel de competencia te encontraste en este certamen?

Un nivel muy duro. Hubo jugadores que alternaban en equipos de Primera. A mí siempre me ha gustado la competencia, nunca me ha gustado un equipo fácil. Veía a los jugadores altos, los colombianos, y decía: “Estos son los partidos que a mí me gustan. Ahí, es donde tengo que desenvolverme”. Salieron bien las cosas. En el partido contra Colombia, al final me entrevistan, a pesar de que perdimos 4-2. Di la entrevista un poco movido porque ya estábamos casi eliminados, pero la di de la mejor manera.

-¿Recuerdas cómo fue tu primer gol con Perú?

Sí, el primer gol fue contra Argentina en un partido amistoso allá. Me gustó mucho porque justo ahí fueron 3 dirigentes de Lanús. Antes de eso, me saludaron y preguntaron por mí y los otros 2 de Cantolao que iban a jugar. La jugada arranca del medio, hicimos un colectivo, llegué al área, me llevé al defensa y definí de punta. Luego, pienso que todo el partido fue mío. Siempre en Perú me han dejado en la contra por mi rapidez. En un tiro de esquina para ellos, un defensa de Perú rechaza y éramos 2 contra 1. Al defensa lo paso y realizo una corrida de 60 metros, hago la diagonal y le pego al ángulo, pero chocó en el palo; era el 2-1, pero no se dio. Los dirigentes de Lanús me vieron y llamaron a Kiko para que vaya a Lanús.

-¿Qué nos falta para ser más competitivos a nivel de selección?

Nos falta estar metidos. Veía en los partidos de Cantolao, cuando estábamos en las arengas, que algunos lo tomaban a la broma. Siempre he dicho: “Oye, dale carajo. Vamos a meternos al partido”. Trataba de encarar para que el grupo ya se meta al partido. Siempre tienes que estar metido. Si no vas a entrar así, no se entra muy bien.

-¿Es un problema mental o de capacidad?

Mental.

-¿Por qué no hay capacidad de respuesta?

Muchos dicen que por el técnico, pero es mental. Veo muy diferente al jugador peruano con el uruguayo.

-¿Por el temperamento?

Claro, de levantarse a sí mismo y llegar adelante.

-¿En tu caso, eres un jugador rebelde?

Sí, bastante.

-¿Ante algún resultado desfavorable no te caes?

No.

-¿Qué enseñanza te dejó el profesor Juan José Oré?

El profesor Oré con Claudio y el profe ‘Nico’ me enseñaron mucho en todos los aspectos. Siempre llegas con algunas dificultades, que los ‘profes’ te ayudan a mejorar al 100 %. Mejoré mucho en la parte de resistencia, mi técnica, los tiros libres. Nos hablaba de Manco que era un jugador que perdía la pelota y siempre la quería recuperar. Es muy diferente a lo que Manco es hoy. Ya no es el mismo que a los 17 años, que tenía esa mentalidad de recuperar el balón y sacar lo mejor de él.

-¿Les inculcaba el ser voluntariosos y trabajar en equipo?

De ser muy solidarios entre nosotros.

Etapa en Lanús de Argentina

En aquel partido amistoso con la Sub-17 de Perú ante Argentina, Bryan no sólo convirtió por primera vez con la camiseta blanquirroja de la selección nacional, sino también su rendimiento ameritó el interés de directivos de Lanús de Argentina por querer contar con él. Más adelante, los dirigentes del cuadro argentino se comunicaron con el señor Dante Mandriotti para coordinar la estadía del canterano junto a otro compañero en Lanús por un par de semanas aproximadamente.

-Hubo un viaje a la Gothia Cup (torneo internacional). Viajó la categoría 98 de Cantolao. No llegué a viajar por temas económicos. Me sentía muy mal porque no llegué a viajar al campeonato de la Gothia en Dinamarca y Suecia. Me sentía cabizbajo. Pero, luego ‘Kiko’ nos informa a Ricardo Bruno y a mí que íbamos a Argentina a rendir una prueba por 12 días. Esa fue la primera vez que fuimos (marzo del 2015). ‘Kiko’ informó al comando técnico de la selección Sub-17 que íbamos a viajar por 12 días y que luego retornaríamos a los trabajos de la selección en Lima. Me fue muy bien en la prueba. Fueron días de pruebas con la 98 de Lanús. Hicimos partidos entre nosotros. Fuimos los dos solos y allí nos recibió un dirigente de Lanús. Estuvo muy coordinado, nos quedamos en la casa hogar. Más insistieron en que yo regrese por el partido ante Argentina. Les gustó mucho mi juego y se presentaron con ‘Kiko’ para que yo regrese. Eso ayudó a que regrese para allá en setiembre.

-Justamente, vuelves a Lanús con otro compañero de Cantolao, pero esta vez te vas por 2 meses. Dado que estuviste por un periodo más prolongado, ¿qué entorno viviste?

Fue muy diferente a Perú. Allá entrenaba de lunes a viernes. Los sábados jugaban Federación, que allá se llama AFA. Los fines de semana los pasaba con una tía, que vive allá, y los domingos en la noche regresaba a la casa hogar y retomaba los entrenamientos los lunes.

-Te hospedaste en la casa hogar, ¿cómo era el cuidado allí?

Muy buena la atención. Había una señorita a cargo de la casa hogar, que estimaba mucho a los jugadores peruanos, porque uno de ellos, que estuvo en Lanús, le dejó un recuerdo.

-¿Cómo era tu itinerario?

Entrenaba de 8.30 am hasta las 10.00 am. A las 12.00 pm, almorzábamos pastas -todos los días-. En la noche, cambiaban la comida. De las 12.00 pm descansaba hasta las 4.00 pm, que era la merienda. Había un billar, así que para no aburrirme la pasaba ahí también. Así era el tipo de vida que llevaba.

-¿Qué tal la convivencia en Lanús?

Muy bien. Al poco tiempo, Carlos Cabello (97) y yo agarramos mucha confianza. Supuestamente íbamos a estar en un cuarto juntos, pero llegamos y nos cambiaron. Él estuvo en una habitación y yo en otra con tres jugadores. Eran cuatro camas. Al momento me costó, no los conocía muy bien. Pero los argentinos no me bajaban, no me hicieron pasarla mal. Fueron cordiales, compartíamos todo.

-¿El sistema de entrenamiento que experimentaste es superior al nuestro?

(Se toma su tiempo y responde) Sí. Me costó los 3 primeros días. Conforme me hicieron practicar fui mejorando. Eran trabajos de coordinación, con cargas muy altas a la hora de levantar peso. En los partidos de AFA se veía que ni una pelota daban por perdida. Iban fuerte, cuerpo a cuerpo. Acá te cobran la falta, allá dejaban jugar.

-¿En algún momento, te sentiste solo?

No. Al comienzo más paraba con Cabello. A los 15 días me hice amigos de muchos. Me fui acomodando. Me sentía más tranquilo.

-Entonces, ¿no te costó la lejanía de tu familia?

Chocó un poco, pero de ahí me fui acostumbrando.

-¿Te comunicabas con tu familia? ¿Esas conversaciones eran tristes?

No, para nada. Mi mamá siempre me alentaba. “Hijo tienes que salir adelante. Tú puedes”, decía. Eso me motivaba para salir adelante por ellos.

El subcampeonato de la Copa Perú 2015 con Cantolao

-¿Cuál es tu balance de la campaña de Cantolao en la Copa Perú 2015?

Nos fue muy bien desde el comienzo del campeonato. Yo no estuve al principio, pero luego me integré al equipo y entregué lo mejor de mí.

-¿Qué escenario encontrará el equipo en la Segunda profesional?

Es un fútbol muy duro. Han descendido dos equipos que son muy buenos y los de Segunda también como el Sport Boys y todos los equipos que han estado en Primera. Le va a costar a Cantolao subir, pero con esfuerzo todo se puede.

-¿La juventud y la conformación de un plantel integrado por los canteranos de Cantolao marcaron un antecedente importante?

Sí, eso ayudó bastante en todos los aspectos. Los otros equipos no tenían los jugadores que nosotros teníamos, quizás por el trabajo que no han hecho en menores.

-¿Qué destacarías más de la campaña?

El grupo. Fue muy unido, a pesar de muchas adversidades. Supimos sacarlo adelante y así llegar a la final.

Reyna, el jugador

-¿Siempre has sido delantero?

Sí, delantero. También he jugado por los costados. En la selección Sub-17 jugué como segunda punta.

-¿Te gusta usar la ‘9’ o la ’10’?

Yo no soy de pedir número. Siempre he usado la ’10’. En la categoría 98 de Cantolao no usaban la ’10’. Llegué del Boys y el primer partido lo jugamos con números diferentes. Al segundo partido, jugamos con camisetas nuevas y el profesor Perleche me dio la ’10’ y desde ahí empecé a jugar con la ’10’. En selección me dieron la ’10’ también. Me gusta la ’10’.

-¿Eres de lo que se impacientan cuando no juegan?

Hubo un tiempo en el que estuve lesionado por un esguince en el pie derecho y para entrenar usaba el izquierdo. No me gustaba estar sin un balón, no me sentía bien.

-¿Cuál es tu definición característica?

A mí me dicen que me gusta meterme con todo y pelota al arco. Se me hace más fácil llevarme al arquero. Caso que lo vea difícil, defino. Soy muy definidor en el área. Toda la confianza que tenga me va ayudar a meterla. Se me hace más fácil llevarme al arquero.

-¿Cómo te describes como jugador?

Sé utilizar mi cuerpo. Al momento de arrancar si me paran, me paran bien. Me gusta ir hacia adelante; no me gusta retroceder el balón. Me gusta encarar por las bandas y siempre llegar al área. Soy derecho, pero utilizo la zurda también. Me gusta saltar bastante. En selección, me acuerdo que cuando jugábamos largo, el ‘profe’ Oré pedía que me enviaran el balón a mí. Me elevo muy bien. En los entrenos siempre la ganaba y se la pivoteaba a Iberico. Yo giraba y hacíamos el 2 contra 1. Me gusta que me tiren el balón para ir al juego aéreo.

-¿Regateador?

Sí, bastante. Me gusta encarar por adentro, sino por afuera.

-¿No lo haces por burlarte del rival?

No, para nada. Me enfoco en hacer el gol, hacerlo como sea, pero hacer el gol.

-¿Cómo manejabas el colegio con el deporte?

Le llegué agarrar odio al colegio (risas). ¿Por qué? Hubo un campeonato en la Videna. El Torino termina campeón en Ventanilla y pasamos al campeonato de la Videna. Mi mamá no quería que juegue. Me puse a llorar como 5 horas (exagera). Tanto le di pena que me mandó al partido. Fue una semana que falté al colegio porque toda esa semana duraba el campeonato. Por eso, le agarré un poco de odio porque no podía jugar.

-¿En tu colegio representabas a tu salón?

Sí. Se quejaban las otras mamás. No querían que juegue porque siempre les ganábamos a los otros equipos. Si les ganábamos, les ganábamos por 5-0 y los 5 goles eran míos. Las mamás se quejaban de que yo no tenía que estar ahí. En maratón y carreras de velocidad ganaba también. Un día le reclamé a una mamá y le dije:

-“¿Qué tiene contra mí? ¿Acaso yo tengo la culpa de que su hijo sea lento y no sepa jugar? Así es señora, el que nace, nace”.

-” No, hijo. Veo que tú juegas. ¿Por qué no te cambias a mi aula?–respondió la mamá.

Le dije que no se podía y ahí quedó todo.

-Cuando te provocan en la cancha, ¿respondes?

Me gusta responder con dejarlo en ridículo.

-¿Qué haces cuando no juegas fútbol?

Paro con mis amigos. Me gusta el billar.

¿Eres bueno en el billar?

Sí, ahora último sí. Me dicen que si no soy futbolista, me voy a dedicar a ser billarista porque sí sé jugar.

-¿Tus compañeros y amigos te llaman por tu nombre o tienes un apodo?

En Ventanilla me dicen ‘Nero’. Acá en Cantolao me dicen Reyna.

-Dime dos amistades que valoras en el fútbol.

Ricardo Bruno. Somos muy apegados, estudiamos juntos en el Federico Villarreal del Callao. El profesor Clavijo. Si no fuera por él, yo no estaría acá. Él es el hermano del esposo de mi tía. Iba a mi casa y mi mamá le decía que yo jugaba. “Ya Verónica, va a haber un partido y lo voy llevar a tu hijo”, la tranquilizaba Clavijo. Me vio y me llevó a Sport Boys Federación. Hubo un campeonato en el Lizárraga en el Callao. Jugamos ante Cantolao y le ganamos 3-1 con 3 goles míos. Salí goleador. Clavijo se dio cuenta de que mi mamá no le decía por las puras. Me tomó importancia y me llevó para la 98 de Cantolao Federación. Tengo que agradecerle mucho.

-¿A qué otro entrenador tendrías que agradecerle en tu carrera?

Es del Torino de Ventanilla: Oscar Mori ‘Perita’. Me llevó a todos lados.

-¿El jugador peruano y extranjero cuya forma de jugar te gusta más?

Ronaldinho. Siempre me ha gustado hacer las jugadas y terminarlas. Me gusta su potencia a la hora de arrancar; era difícil moverlo. Me gusta sus tiros libres también. Del Perú me gusta Farfán. Me acuerdo que en el Schalke 04 (Alemania) jugaba de volante por derecha. Hubo un partido en el que recuperó el balón, se mandó una corrida hacia el área rival y definió para el palo izquierdo. Me gustó bastante su potencia. Me comparo con él.

-Si te llega una oferta del Real Madrid o el Barcelona, ¿cuál eligirías?

La deel Barcelona, porque siempre ha tenido jugadores muy rápidos por afuera.

-¿Y si primero llegase la oferta del Real Madrid?

Sí la aceptaría porque es un equipo grande también.

-¿Qué era lo que te costaba más en relación al fútbol?

Levantarme muy temprano cuando comencé. Mi mamá era la que me levantaba. Hacía de todo para levantarme. Me llegué a acostumbrar y me fue mejor.

-¿Cuál es el sacrificio más grande de tu familia?

Mi mamá iba a la casa de mi tía a pedir dinero prestado para los pasajes. Conseguía de donde sea para ir a entrenar.

-¿Cómo se lo vas a retribuir?

Que tenga su casa propia. Se lo prometí a mi mamá.

-¿Cómo te visualizas en 10 años?

Me veo en otro país, en España. Ser un jugador reconocido para que la gente hable mucho de mí y que me hagan una entrevista donde salga lo que le prometí a mi mamá. En la selección también. Trataré de dar todo de mí para estar mejor y para el grupo también, porque siempre me ha gustado hablar para el grupo.

-¿Cuántas posibilidades de desarrollo te ofrece la Academia Cantolao?

Todos se han dado cuenta que de acá salen jugadores de abajo. Cantolao es un club humilde y siempre saca promesas del fútbol.

Por Renzo Pucce / Foto: Jean Pierre Maraví