Carlos Silvestri: “Quiero hacer el mejor equipo. A eso me voy a avocar toda esta temporada”

Fue arquero de Deportivo Municipal. Dirigió a Universitario y sus ramificaciones. Trabajó para FIFA como ‘ataché’ por el 2005. Hogareño y apasionado. Se extiende sobre el reto en Segunda y su memoria atada al fútbol.  El diálogo nada escueto con el nuevo entrenador de Cantolao que pudo ser tenista, pero “el fútbol le quitó tiempo”. 

Escrito por @RenzoPucce

‘Peloteaba’ de niño con Roberto Chale y Juan Carlos Oblitas. Carlos Silvestri muta de un sosiego envidiable a un estado de frenesí cuando dirige. Es jueves 03 de marzo por la mañana y Cantolao inicia su pretemporada en una las canchas de césped sintético del Club Sporting Cristal en La Florida, Rímac. Bajo un sol imponente y una sensación térmica abrasadora, Silvestri cumple con el protocolo de presentación que amerita la primera sesión de entrenamiento a cargo de un nuevo equipo. A través de un discurso sin papel en mano, intenta conseguir las actas de compromiso del plantel que tendrá a su disposición para asumir la campaña en Segunda División. Verlo articular enunciados a modo de conferencista motivacional ante una media luna de jugadores confirma su liderazgo ganado con el paso del tiempo. Su voz enérgica termina la charla y da lugar al trabajo inaugural de la sesión.

A los 10 años le contó a su mamá que iba a ser futbolista con la misma certeza de que ella se opondría. Inevitable destino de un entonces chico ligado a un árbol genealógico deportista. Se hizo arquero en el colegio Markham “porque no le dejaban jugar en el recreo”. De la cantera escolar británica cruzó el puente para arrivar a las inferiores de Universitario de Deportes. Debutó en San Agustín y se despidió en Virgen de Chapi. Cambia los guantes por las pizarras de entrenador y emprende este camino en Deportivo Municipal, donde también jugó. Vuelve a tienda crema, pero no para tapar. Prolongada estadía de un director técnico que ha transitado por las diferentes categorías juveniles hasta el fútbol profesional. Hoy, se independiza y ha calado en la Academia Cantolao. Concluye la práctica, se acerca a paso lento y saluda cordialmente. Sentado en una tribuna, en medio de aire fresco y sombra aliviadora, encuentra una relativa comodidad para desglosar sus páginas personales y excavar a hondura sus proyecciones en el club porteño. Esta vez, Carlos Silvestri muta de un estado de frenesí a una actitud reflexiva.

¿Cómo surge el acercamiento para dirigir a Cantolao?

Siempre tengo gratos recuerdos de la época del año 85, cuando se hizo la primera Copa de la Amistad y yo era jugador de la Academia Markham, que fue mi colegio. Competimos en la cancha del San Agustín, éramos un muy buen equipo. El Markham siempre ha sacado buenos jugadores y en esa época, Cantolao siempre miraba con buenos ojos tener jugadores nuestros. Muchos chicos querían jugar en las divisiones menores de la Academia Cantolao. En ese lapso, conozco la trayectoria del señor Dante Mandriotti, de su hijo Gianni Mandriotti, alumno también del colegio Markham. Hay un buen grado de amistad. Aparte, siempre he sido un entrenador que ha trabajado con mucha gente joven alrededor. Si bien me ha tocado dirigir equipos profesionales, también jóvenes profesionales. Tengo la gran posibilidad de haber dirigido casi todas las categorías del fútbol base, de las competitivas te estoy hablando. Cantolao tiende a seguir trayectorias y rendimientos y a mí las cosas me han ido saliendo bien en el trabajo de Municipal, la ‘U’ -en la ‘U’ trabajé 7 años- y siempre ha habido esa felicitación de ellos hacia mi trabajo. Entonces, se dio como consecuencia natural, ante mi salida de la ‘U’ el año pasado, que pudiera darse esta oportunidad donde nos vemos beneficiados ambas partes.

¿Cuándo se da este contacto?

Terminando el torneo de Copa Perú. Tuvimos una conversación y ya en enero, fueron temas de propósitos, cerrando objetivos.

¿Qué le atrajo del proyecto?

Coincidencias en el tema de proyectos de formación de jugadores. Apostar por la juventud en un plantel profesional no cualquiera lo hace. Mayormente, los técnicos van con jugadores de recorrido. Nuestra prioridad es valorizar y fomentar el crecimiento del joven y eso se hace en la alta competencia. Hay riesgos que asumir obviamente, para eso estamos. Pero, hay una congruencia por el lado dirigencial y técnico en el manejo del equipo. Esas cosas ayudaron a que se tome una decisión compartida. Estoy feliz de seguir progresando como entrenador y pudiendo aportar la experiencia sumada en este tiempo.

¿Siguió la campaña del equipo en Copa Perú? ¿Qué impresión le dejó?

La seguí en el final muy de cerca, pero también este año me puse a ver cosas que habían hecho durante la campaña anterior. Un equipo que defendía una propuesta, tuvo buenos jugadores dentro del marco del campeonato, siempre respetó el estilo de juego de querer jugar. Vamos a tratar de hacer lo mismo, simplemente acoplarnos y adaptarnos al nuevo formato de campeonato que enfrentamos. Hay buenos jugadores que continúan; me ha gustado ver jugadores jóvenes de la Sub-18, que los veo con posibilidades a futuro y que nos van a acompañar en este proceso en la Segunda también.

¿Tomó esta decisión porque consideraba que era el momento de independizarse como entrenador y encargarse de equipos profesionales?

Dirigí al primer equipo de la ‘U’ dos veces y al plantel profesional de Municipal también lo tuve en partidos amistosos. Teniendo ya experiencias con el plantel de Primera, yéndome bien en todo tipo de manejo y conducción, que eso es lo más importante es este tipo de nivel, me sentía muy cómodo. Inclusive el año pasado, uno se notaba muy asentado en el cargo, busca otros rumbos, retos. También pasaba por dejar la ‘U’ en un momento determinado para poder asumir un equipo con responsabilidad profesional como lo hice en la ‘U’ en el primer equipo, pero ahora sí como persona autónoma buscando desarrollarme. Más adelante, vamos a ver que nuestro trabajo se vea reflejado en el campo de juego.

¿Y cómo se va a traducir la experiencia que ha tenido en otros clubes en la conducción de Cantolao?

El manejo y la conducción son muy importantes. La experiencia es en el día a día, la responsabilidad del competir, la toma de decisiones. Después, vamos al estilo de juego, funcionamiento, a lo que uno quiere plasmar en el campo como siente y vive el fútbol. Es un reto para mí. Espero con Cantolao se vea lo que yo quiero con el equipo. Los jugadores son los canalizadores de los sentimientos de los entrenadores. Por ese lado, espero verse reflejado y ser bien representado por mis jugadores en la cancha.

¿Considera su experiencia a cargo de equipos juveniles una ventaja, puesto que el club apuesta por sus categorías inferiores?

Sí, es un tema de sentimientos afines. Preparar al joven para competir, lograr éxito, ya he caminado por ese tramo. Sí, puede ser una facilidad, una virtud, un principio de algo importante. Tener el conocimiento nada te garantiza, pero nos puede acercar más a lo bueno que a lo malo, al éxito que a la derrota. Vamos a tratar de hacer lo mejor posible en cada práctica y en cada partido que nos corresponda estar.

¿Fue fácil la transición de la etapa formativa a dirigir un plantel profesional? ¿Estaba preparado?

Todo tiene un tiempo en la vida. Uno se va preparando, se pone retos, pero a veces las situaciones o las oportunidades se presentan de un momento a otro. Me tocó la primera vez dirigir la Copa Libertadores con la ‘U’. Fue un momento que nadie esperaba. Sí sentía que Reserva la manejaba muy bien. El primer equipo era una experiencia nueva, por más que tenía mucha afinidad con los jugadores, porque hubo jugadores que habían pasado por mi mano. Era una experiencia distinta y yo sentí que la hice bien, que para ser una primera experiencia estuve dentro de la altura de las circunstancias, pero me sentí mucho más hecho al año siguiente. Entiendes cómo es el tiempo porque en esto hay que estar vigente, entrenando, actualizándose y preparándose. En un año, hay una diferencia y yo la noté. Entonces, eso me dio la fortaleza que necesitaba para poder afrontar, porque las cosas no fueron fáciles en la ‘U’ en ningún momento cuando no venían bien. Son situaciones en las que hay que tener los pantalones bien puestos para dirigir, tomar decisiones y asumir responsabilidades. El tiempo te va dando esa preparación como venía a colación tu pregunta.

¿Cómo se encuentra Carlos Silvestri profesionalmente en el presente?

Desde que empecé la carrera de entrenador a lo que soy ahora, la confianza aumenta. Uno tiene el estilo definido, la personalidad más endurecida por las situaciones o las experiencias. No, muy bien. Tranquilo, sabiendo lo que hay que hacer desde el primer día como ahora. No es fácil tampoco manejar distintos jugadores con una ilusión. Hay que saber llevarlos, hablarles, tomar una buena elección, que no se sientan que uno ha sido injusto. Eso es parte del trabajo, para eso nos preparamos. No es fácil, pero lo sabemos manejar y cuando el jugador ve profesionalismo y dedicación no hay mucho reproche que haya. Por ese lado, estamos bien, en buen momento.

No hay Primera sin Segunda

¿Qué complejidades va a encontrar en Segunda División?

En otros equipos, no en la ‘U’, a veces el resultado no es una prioridad, incluso en reservas porque se habla de trabajo de mediano plazo o largo plazo, que se preparen los jugadores y el objetivo principal es sacar jugadores al primer equipo. En la ‘U’, vi eso sí y no porque si tú no sacabas un resultado con la Reserva, inmediatamente sentías la presión, responsabilidad y las caras no eran las mismas. Te sentías obligado a sacar un resultado. Eso es lo bueno de haber trabajado en la ‘U’, que siendo Reserva y proceso de formación, tenías que sacar los tres puntos. En Segunda, hablamos que el resultado debe ir acompañado del funcionamiento. A veces, ponen por delante el resultado y eso está clarísimo. Esas son las reglas del juego y marcan que hay ascenso, descenso y todos los puntos cuentan y todos los partidos son tan importantes. Es una carrera de resistencia, no de velocidad, pero es bueno desde un inicio que las cosas vayan bien para que puedan cristalizarse sobre el final.

Además, equipos con pasado en Primera competirán…

Hay varios equipos de trayectoria e historia que le dan un matiz importante al campeonato y nos obligan a mejorar, no dejar nada al azar y que la juventud no sea un condicionante, sino que sea una fortaleza del equipo. Sobre eso, tenemos que hacernos fuertes en el campeonato y lo que otros equipos no tienen, que es la juventud que vamos a tener y la velocidad y la intensidad que queremos tener, sea una dificultad para los rivales.

¿Cuál va a ser la idea de juego?

Parte mucho de los momentos del partido, pero como base estándar me gusta que el equipo tenga mucha la posesión del balón, que atesore mucho el momento de tenerlo y poder compartirlo con los compañeros. La idea es tener el balón el mayor tiempo posible, ser respetuosos del juego en ese sentido. Me gusta un equipo que tenga determinación en cada pelota dividida, para friccionar en campo contrario, forzar el error y ser un equipo de alta intensidad. Conjugando ambas cosas vamos a tener el equipo que a mí me gustaría tener.

¿Quiénes conformarán su comando técnico?

Rony Machaguay, preparador físico de excelente trayectoria. Fue mi profesor cuando yo jugaba al fútbol; Mario Macedo, gran profesional con mucha experiencia en varios equipos de Segunda. Ahora, justo trabaja en unas de las academias del Cantolao; Víctor Chávez, que fue jugador cuando fui asistente de América Cochahuayco. Jugó en Cienciano, en el Olímpico -cuando estaba en Segunda-, un tipo A1 con mucha experiencia.

¿Cuántos jugadores van a integrar el primer equipo?

Todavía falta cerrar el tema de los jugadores. Hemos contratado 19. Seguramente, llegarán unos 5 ó 6 más. Es lo que hemos planificado. Contando a los arqueros, más los chicos que también van a subir, tenemos un plantel de 30 jugadores aproximadamente.

¿Cómo va a compensar la experiencia de los rivales?

Primero, la idea es tener 2 ó 3 jugadores que ya hayan tenido bastante recorrido en Primera y Segunda División. Segundo, tener jugadores jóvenes que también hayan tenido experiencia, no solamente en Primera, sino también en Reserva y que hayan enfrentado varios amistosos ante equipos de Segunda. Tercero, formar un muy buen equipo de fútbol. Si nosotros fortalecemos el tema de equipo dentro y fuera de la cancha, podemos combatir y competir contra los que tienen esas individualidades. Espero que no cohesionen un buen equipo -que tengan buenas individualidades es distinto a que sean buenos equipos- y si nosotros probamos el buen equipo, ahí es donde nosotros podemos tener chances de conseguir cosas importantes.

Cuando Cantolao obtuvo el subcampeonato de la Copa Perú 2015 se comentó que la campaña en Segunda le serviría de adaptación dentro de lo que significa el fútbol profesional en su totalidad. ¿Considera la Segunda División una etapa de transición?

Acá se puede desmenuzar el tema en los plazos. Cuando hay un proceso de transición, mayormente se habla de mediano y largo plazo. En el torneo de Segunda, la transición que tiene que haber es buscar ser el mejor equipo del campeonato. Después, se va a haber si somos los primeros. Hay que buscar que el equipo sea el mejor equipo como estructura, funcionamiento, que los mismos jugadores sientan que confían mucho en sus capacidades. Cuando tú te sientes que eres el mejor, luchas por ser el primero. Es una transición, pero esta transición tiene que ser mediano a plazo porque tenemos una pretemporada, unas semanas por delante del campeonato y ahí, tiene que desarrollarse toda esa seguridad del equipo. En el transcurso del campeonato, como tienes esa seguridad, ya se puede hablar de primeros lugares, pero hay que tratar de ser los mejores. Sí, coincido en parte contigo porque es un proceso en tiempo y eso seguramente se va a dar.

En la temporada anterior, varios jugadores de las inferiores de Cantolao integraron el primer equipo. ¿Va a continuar la misma línea al mantener una base de jugadores formados en las canteras del club?

Sí, la idea es que este equipo 98 sea un selectivo dentro del primer equipo. Los mejores jugadores tienen que también destacar los fines de semana en el campeonato federativo para tener la permanencia con nosotros. Jugar con jugadores profesionales les va a venir bien. Vamos a tener que utilizarlos porque necesitamos bolsa de minutos: 97 y 98 suman en la bolsa de minutos para Segunda. Vamos a estar muy atentos al crecimiento de ellos con nosotros y con el campeonato. Va a haber esa relación directa Sub-18 y equipo profesional para poder potenciar a estos chicos.

La Academia lleva un trabajo a nivel formativo de larga data. ¿Qué le parece la proyección de Cantolao en el fútbol profesional?

Muy bien. Los jugadores ya tienen una finalización a su sueño y a su crecimiento de menores. Hacen las bases, las categorías menores, pasan y hay un conducto final natural dentro de un mismo equipo profesional. Definitivamente, tienen otra posibilidad más, el campo de oportunidades crece. Totalmente beneficioso para la institución.

Dada su concepción y vidad institucional como escuela de fútbol, Cantolao no goza de un hinchaje similar al de otros equipos con mayor tradición futbolística. En ese sentido, ¿se siente menos presionado que en su experiencia previa en Universitario?

Cuando una toma las cosas con responsabilidad, los retos los toma de la misma manera, no hace diferencia. No porque haya una, dos o diez mil personas en la tribuna, uno cambia de forma de parecer. Hay una responsabilidad, una exigencia, retos que cumplir; todo eso hace que uno se obligue. En la ‘U’ tomaba el primer equipo y la Reserva con el mismo profesionalismo, con la misma intención y voluntad de sacar los equipos adelante. Nunca hice diferencia. Cuando dirigí al equipo de Liga, Virgen de Chapi, también lo hice con el mismo apasionamiento. He podido dirigir a todos los equipos dentro de una misma institución y siempre les puse el mismo grado de profesionalismo, más allá que las connotaciones fueron distintas. Parte de la persona cómo toma las cosas. Mientras no te dejes influir por el entorno es lo mejor. Eso parte de uno y nace de uno.

La Federación Peruana de Fútbol está desarrollando un sistema de licencias que obligará a todos los clubes competidores en la Primera División del 2017 a contar con sus propias divisiones formativas, además de otros requisitos. ¿Lo considera un punto de partida importante para mejorar nuestro fútbol? Cantolao no tendría problemas por ese lado… 

Todas estas decisiones se están tomando para mejorar y encontrar un bienestar en el fútbol peruano. Obviamente, apuntamos a las selecciones mayores para tener mejores resultados y tener un mayor universo de jugadores. Un plan estratégico para esa captación de buenos jugadores, que a veces se les escapa las oportunidades porque no son de Lima; no tuvieron la posibilidad. Entonces, se busca masificar el fútbol a nivel nacional. Todo modifica con estas nuevas licencias. Obligan a que cada uno busque trabajar con sus divisiones menores como corresponde y debe ser. No puede ser que uno contrate una Academia, le ponga la camiseta del club y jugar. Si tú quieres tener un equipo profesional, tienes que tener toda la mecánica de lo que es un equipo profesional, que trabaja con sus divisiones menores, tiene sus academias, equipos competitivos, su Reserva, primer equipo y es muy bien estructurado. Ahí, Cantolao saca ventaja obviamente. No tiene ningún tipo de inconvenientes, al contrario, está beneficiado por hacer lo correcto.

Surtido en retrospectiva

Su padre fue dirigente de Deportivo Municipal. Más adelante, ¿le gustaría ocupar un cargo dirigencial en el algún club o incursionar en la gestión deportiva?

Mi papá entró por casualidad. Trabajó en empresas grandes, le gusta el fútbol y apareció una comisión, pero nunca fue una situación que él se lo propuso. En cambio, yo que tengo más tiempo en el deporte puede ser una situación que me permita evaluarlo más adelante. No sé si dirigente, podría ser otro cargo también relacionado con el deporte. Hay tantas formas de mantenerse en el deporte y todas me agradan. Me puedo desarrollar en cualquier ambiente del fútbol dentro de las posibilidades que se generan. Trabajé una vez por FIFA cuando fui ‘attaché’ de la selección de Ghana en el Mundial Sub-17 de Perú 2005. Un ‘attaché’ es como un hombre orquesta: vas de traductor hasta logístico. Haces muchas funciones. Lo que hace es ser un facilitador para los entrenadores y dirigentes de la delegación. Me encantó el trabajo en FIFA. Llevé muchos cursos FIFA también. Es un lujo trabajar ahí.

¿Cómo lo llamaron?

Hicieron una evaluación de mucha gente. Me citaron en la Federación Peruana de Fútbol, pasé una entrevista de trabajo y quedé. Fueron personas vinculadas a fútbol muy conocidas que trabajamos en ese mundial. Creo que todos hicimos un buen trabajo con las distintas selecciones.

¿A qué se debe su vínculo con el fútbol?

Le dije a mi mamá a los diez años que quería ser futbolista: casi se muere. Uno nace con una tendencia. Yo no me veía trabajando en otra área que no sea el deporte. Aparte, tengo una academia de tenis. Me gusta mucha el tenis, lo aprendí de chico, lo juego relativamente bien. Lo mío era mucho con el deporte. Me apasiona mucho el deporte.

¿Creció con gente ligada al deporte?

Sí, lo bueno de mi colegio es que me fomentaron hacer todos los deportes. Practiqué todos los deportes, deportes que usualmente acá no se practican y tengo conocimiento cómo se juegan. En mi familia, mis tíos fueron futbolistas profesionales, mi hermano jugó fútbol conmigo, a mi padre le gustaba el fútbol, a mi mamá le empezó a gustar cuando empecé a jugar. Ella no quería, pero después se dio cuenta de que tenía que apoyarnos y le gustó. Esa relación con el fútbol ayudó a poder crecer en el ambiente.

¿Recuerda alguna viveza de pequeño motivada por su idolatría al fútbol?

Le decía a mi mamá que me iba a estudiar a la casa de un amigo y hacía todo menos estudiar. Jugaba en el parque  de la casa (San Borja) de un amigo mío del colegio. Bajaban todos los de la cuadra a jugar fútbol. Juan Carlos Oblitas vivía al frente y su hijo también venía a jugar. Luiggi de Gregori, que jugó conmigo en San Agustín; Roberto Challe, todos vivían alrededor de ahí y venían a jugar. Cuando mi mamá venía a recogerme, nos adelantábamos porque llovía y el parque estaba medio barroso y venía todo cochino. “¿Qué has estudiado”, decía. “No, sí he estudiado”, respondía. La llamada de atención de mis papás era dura porque yo decía que me iba a estudiar ciencias, matemática. Al final, todos nos escapábamos al parque y jugábamos fútbol 3 ó 4 horas. Me gustaba jugar en todos los puestos.

¿Jugó para las selecciones de su colegio?

Sí, yo tapaba para mayores siendo de medianos. Me iba bien de chico. Cuando estaba en tercero de media, tapaba para quinto de media. Siempre fui alto, así que de talla ya estaba por ahí. Lo que más me agradó del Markham fue mucha práctica deportiva, porque no solamente hacía el deporte dentro de las horas de clase, tenías que quedarte una hora hora y media después de clase para poder competir en todos los deportes en todo un año. Por eso, salí bien deportista. Buenas épocas del colegio.

A partir de la amplia oferta deportiva que gozó durante su vida escolar, ¿considera que la promoción del deporte escolar es una tarea pendiente a nivel nacional?

Definitivamente, tú ves a los chiquitos cuando hacen un trabajo de coordinación, te das cuenta que a la educación física en el Perú qué poca importancia le dan. Debería ser tan importante como una materia de estudio.

Se dice que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. ¿Cuánta participación tiene su esposa en sus decisiones laborales?

Lo bueno es que le gusta el fútbol. Ha sido futbolista, jugó en el Boys. Ella entiende y comprende. A veces le comento de situaciones o decisiones que están alrededor del equipo. Siempre le consulto sobre oportunidades de trabajo también. Ella tiene una óptica que ayuda porque ha trabajado en el sistema empresarial. Una persona a la vez distante y cercana porque conoce de fútbol. Me gusta saber qué ve ella del lado empresarial. Cuento con el apoyo de ella y de mi familia que siempre me ha apoyado. Siempre hemos sido una familia muy unida: padres, hermanos, hijos, primos. Inclusive cuando nos vamos de viaje -veintiuno, veintidós personas-, vamos todos. Vienen de distintas partes del mundo y nos vamos. A veces, la familia hace un viaje cada dos o tres años, lo disfrutamos muy bien, la pasamos muy bien y aprovechamos los momentos familiares muy cercanos. Lo que puedo apreciar mucho de la vida es la relación familiar que hemos tenido y que tenemos. Es algo invalorable.

¿Logra distribuir su tiempo para dedicarse a su familia y profesión con total atención?

Olvídate, me llevo el trabajo a la casa. Le doy vuelta, tengo una pizarra y anoto equipos, borro y pongo. Llevo el trabajo a la casa. Es verdad, en la casa hay que soportar al entrenador que de repente está con ellos y la mente está en el partido del domingo. A veces, me llama la atención, me sobrepaso un poco, pero es así, te envuelve mucho el fútbol. Parte de nuestro trabajo y de la pasión que uno le pone a eso.

¿Qué es más fácil? ¿Ser entrenador, esposo o padre de familia?

Qué buena pregunta. Todo tiene su dificultad. Por un lado, muchas cosas se hacen más fáciles. Por otro lado, tienen sus dificultades también. Cada cosa en su lugar porque si le dedicas mucho tiempo a una, descuidas la otra. Tiene que haber un equilibrio. Todo tiene su momento, espacio y tiempo.

Una tajada salvadora de un portero puede desbordar el mismo delirio que la celebración de un gol agónico. Sin embargo, es un puesto que presenta mucha competencia y hasta veces poco gratificante. ¿Por qué decide ser arquero?  

Porque en el recreo no me dejaban jugar y nadie quería ir al arco. Una vez me puse en el arco y me sorprendió que tapara tan bien -nunca había tapado en mi vida-. En un recreo, me puse en el arco y me dijeron “deberías tapar” y me di cuenta que en ese puesto nadie me iba a hacer problemas porque nadie quería tapar. Yo me metí y siempre jugaba. Me fui a tapar y realmente me di cuenta que tenía condiciones. Después, fui arquero del colegio, de mayores y listo: era un puesto que dominaba. Si tú me ves tapar de vez en cuando, no lo hago nada mal todavía. De jovencito destacaba y ahí me quedé.

¿Es cierto que la visión del arquero, por su posición en el terreno de juego, ayuda mucho al trabajo como técnico?

Sí, ayudó mucho porque tienes toda la disposición de los jugadores en el campo, cuando el rival replantea y tienes lectura de lo que pasa. Pero, para dirigir no solamente tienes que tener la lectura, el entrenador debe tener un talento, un don, y eso tú te das cuenta. Hay gente que ve muy bien el fútbol, pero no puede transmitir, hablar, le cuesta tomar decisiones o marcar una pauta. Hay que nacer con eso. A mí sí me ayudó, pero para ser entrenador de equipos profesionales hay que tener un plus y eso uno lo sabe a medida que vas creciendo y te vas preparando.

En alguna oportunidad escuché a un entrenador de menores decir que el trabajo de los técnicos formadores debería ser más valorizado que la de los entrenadores de planteles profesionales. ¿Comparte esa idea?

No voy a entrar a un nivel de comparación con otros profesionales, pero sí es muy importante. Si la base no está bien cimentada, no va a salir un buen jugador fútbol. Yo he trabajado con jugadores de 16,17, 20 años y llegan con deficiencias. No deberían llegar con deficiencias porque no debes tomarlo a esa edad para corregir. Hay cosas técnicas que uno tiene que seguir trabajando a la edad de ellos cuando ese jugador debe llegar depurado. Es un déficit en el deporte peruano dejar mucho tiempo. Esos años, que dejamos de hacer cosas, fueron los que nos han pasado factura hasta ahora. Ahora hay más preocupación, mejores profesionales que trabajan con menores. Hay que dedicarles tiempo. A veces, el entrenador es como el segundo padre, el hermano mayor. No sólo es responsable del crecimiento futbolístico del joven, sino también humano.

¿Estaba en sus planes la carrera de entrenador?

Se dio porque Jean Ferrari y Fernando Oblitas fueron a buscarme para un curso de exjugadores. Yo había abierto mi academia de tenis. Siempre dije “tengo el talento”, pero no era propio de ir y estudiar el curso, no lo tenía muy claro. Cuando me vienen a buscar, digo “bueno, si se presenta esta oportunidad y van a haber sólo exfutbolistas, valdría la pena”. Me inscribí y éramos 72. Cuando se acabó el curso, nos graduamos sólo 33. No sentí mucho el cambio porque cuando ya estaba por retirarme como jugador, estudiaba el curso de entrenador. Hay entrenadores que siguen siendo jugadores. Lo mío, lo cumplí bien. Salgo jugando en Municipal en Segunda, ya sabía que me iba a retirar porque tenía 32 años, y estaba estudiando el curso de entrenador. Tuve seis meses desde que me retiré y ya estaba trabajando de entrenador. Hice bien el movimiento justo del cambio. Por eso, esa etapa la disfruté mucho, pero no es que la extraño. Cada época tuvo su momento.

¿Qué rol le genera más placer?

Ambos, ah. De entrenador, uno toma las cosas con más calma, más frialdad. Cuando las cosas van bien es consecuencia de lo bien que hemos hecho y lo tomas con calma, esa es la satisfacción interna, no lo exteriorizas mucho. En cambio, de jugador uno era más joven, más vehemente para hacer las cosas. Ahora, uno lo maneja mejor sean cual sean los escenarios que se presenten en un partido, pero lo disfruto tanto como cuando jugaba.

Si le pregunto de qué equipo es hincha, ¿qué me diría?

Soy hincha de la ‘U’. Ahora, dentro del hinchaje tuve un cariño muy especial por Municipal que me abrió las puertas y es un equipo con mucho ángel. Me hice hincha de Municipal jugando en la cancha porque sentía el calor del público y fue un momento especial que solamente algunos equipos tienen esa particularidad. Hice buenas campañas con ‘Muni’, en lo personal me fue bien. Tengo gratos recuerdos. Después, tengo un cariño también por San Agustín. Cuando salgo de la reserva de la ‘U’, paso al equipo de San Agustín que me abre las puertas del fútbol profesional.

A la hora de otorgar merecimientos por resultados y títulos ganados, ¿el mérito es compartido o recae exclusivamente en el jugador?

Los entrenadores estamos para asumir situaciones. Cuando gana el equipo, el entrenador debe mucho a que el jugador interpretó el sentimiento y lo que entrenador quiso plasmar en la cancha. Siempre digo que es mérito de los jugadores porque el jugador tiene que tener esa voluntad, valentía, ese atrevimiento, que ellos tienen que soltarlo en el campo. Tú das indicaciones que el jugador interpreta y las pone en manifiesto en la cancha y eso es lo más difícil. La satisfacción puede venir no de colgarme de un resultado, sino de que los jugadores hayan hecho lo que uno ha pretendido. El mérito es de los jugadores porque hay que estar en la cancha para hacer las cosas que correspondan hacerlas.

¿Para qué está Cantolao en esta temporada?

Quiero hacer el mejor equipo y después vemos si somos los primeros, pero quiero ser el mejor. Vamos a trabajar para ser los mejores. Cada día de entrenamiento vamos a aprovecharlo para ser los mejores y que los jugadores sientan esa filosofía de vida y de juego. Vamos a ver si después nos alcanza para ser los primeros, pero a eso me voy a avocar toda esta temporada.

¿Cuán identificado estará con Cantolao?

Ya estoy con la camiseta puesta. Definitivamente, mi tiempo, mi espacio, mis reflexiones y mis desilusiones se las debo a Cantolao. Estoy de lleno en este proyecto y confiado en hacer una buena campaña. Hay que ser recíproco de la confianza que se me está brindando y espero estar a la altura de las circunstancias, que así va a hacer. Vamos a intentar dejar a Cantolao lo mejor posible en el torneo.

¿Cómo definiría su personalidad?

Un tipo que tiene un matiz muy gentil, cordial, siempre tratando de tener mucha voluntad de ayudar, corresponder. En el campo, soy enérgico, tengo una fortaleza especial. El trabajo amerita y te lleva a eso. Soy una persona de carácter, decisiones y de transmitir. Me gusta mucho vivir el entrenamiento. Muy apasionado de lo que hago en la cancha y sí, voy con mucha energía en las prácticas.

¿Se considera un obsesionado del fútbol?

Más apasionado, hay una línea muy delgada entre la obsesión y la pasión. Por ahí va.

Aparte del fútbol, ¿qué otras actividades disfruta hacer?

Me gusta mucho el tenis. Me gusta jugarlo, es lo que me mantiene físicamente. Me gusta trotar, un poco de gimnasio. Me gusta estar con la familia, compartir. Veo mucho deporte por la televisión. ¿Pasatiempos? Miles, pero mayormente el tenis me gusta bastante. Me hubiera gustado ser tenista profesional en algún momento. Me encanta esa idea de viajar, competir y estar preparado para el siguiente partido, igual que el fútbol. El fútbol me da lo mismo, lo que pasa es que en el fútbol destaqué de joven. Me hice jugador profesional cuando tenía 16 años; me captó rápido. Si no, el tenis hubiera sido una buena opción, sigo practicándolo. Ahora lo juego bien, pero pude haberlo jugado muchísimo mejor, si no lo dejaba en su momento. El fútbol me quitó tiempo.

Historial

Me inicié en el año 87. Hice divisiones menores en la ‘U’ hasta el año 89. Llego a Reserva. Estaba Juan Carlos Oblitas de técnico, me daba espacio, entrenaba con el equipo mayor a veces, pero tomé la decisión de irme a San Agustín. En San Agustín, juego Sub-18, Sub-20 y salgo en el banco del primer equipo ya en ese año; tenía 17 años. Tapé como 200 partidos en Primera; fui capitán en dos momentos distintos. En el 97 llego a Melgar de Arequipa. Al año siguiente, llego a Deportivo Municipal. En el 99, hago mitad de temporada en el Sport Boys y en el SIPESA de Chimbote. En el 2000, vuelvo a Municipal y juego hasta el 2004. Y en el 2005,  hice un esfuerzo y jugué en Virgen de Chapi  esa temporada como parte final  porque había una necesidad de arquero en ese momento y acepté, pero ya estaba estudiando el curso de entrenador en el 2004. En 2006, me gradúo de entrenador y asumo la categoría 92 de Municipal, que era la Sub-15. Dirigo el torneo federativo, la Copa de la Amistad y en ese año me dan la Sub-20. Dirigo la Sub-20 dos años y termino con Municipal dirigiendo amistosos del primer equipo. Llego a la ‘U’ en 2009, pero al equipo del América Cochahuayco que era la filial y del cual fui asistente. En 2010, me suben a la Reserva. LLega Salvador Capitano y comienzo a trabajar como asistente. También dirigí a Virgen de Chapi en la Liga de Ate. En 2012, soy entrenador principal de la Reserva hasta el 2015. En ese lapso, dirigo al primer equipo dos veces de forma interina.

Por Renzo Pucce / Foto: Jean Pierre Maraví