Daniel Obes: “La inversión máxima nuestra es en formativa”

Daniel Obes, presidente de la Escuela Formativa de Defensor Sporting, nos cuenta a profundidad los componentes del sistema formativo del club dentro de un país “embebido” por el fútbol.

Por Renzo Pucce (@RenzoPucce)/Foto: Jean Pierre Maraví (@jmaravi2303)

Defensor Sporting, uno de los equipos más importantes de Uruguay, se estrena en la Copa de la Amistad por primera vez. Una delegación de 20 jugadores, pertenecientes a la séptima división del fútbol uruguayo, representa al club en la categoría 2002. Ganó sus tres partidos a paso galopante y contundente en la fase de grupos y se prepara para jugar los octavos de final.

Además de César Santos, coordinador deportivo; Federico Cayaffa, entrenador del equipo; y Daniela Fernández, responsable del área médica, se encuentra Daniel Obes, presidente de la Escuela Formativa y responsable del cuadro representativo de Montevideo durante su estadía en Lima.

Luego de haber debutado con una senda victoria en la Copa, Daniel premia a los chicos por su destacada actuación con una sonrisa en el rostro. Más que por el resultado (7-0), él se muestra jubiloso porque atesora este tipo de experiencias como si fuera la última de ellas, pues en escasos años, los juveniles cruzarán la orilla del fútbol profesional.

En Defensor, el valor más apreciado es el canterano y sus resultados lo sustentan. Ellos entienden la industria del fútbol a partir de la venta de sus jugadores. Por esta razón, aprovechan su condición de equipo ‘cheta’ para dotar su talento de ingredientes deportivos y formativos mediante una receta pedagógicamente correcta.

Daniel comparte con nosotros un compendio pletórico de aprendizaje con respecto del esquema organizativo y todas las tareas comprendidas en el andamiaje del fútbol base en Defensor. Intenta explicar el misterio de la ostentosa gloria deportiva de Uruguay, donde llegó a jugar como profesional. A propósito de ello, recuerda un encuentro nada cordial con Teófilo Cubillas en la cancha para después confesar que un helado es un aliado de su parquedad.

¿Primera vez en la Copa de la Amistad?

Sí, la primera vez.

¿Cómo surge el acercamiento para participar en esta Copa?

Hay una amistad entre nuestro coordinador deportivo, César Santos, y Dante Mandriotti (presidente de Cantolao). Se conocen de hace muchos y accedimos esta vez a venir. Para nosotros es un poco caro, pero nos parece una buena idea. Es un viaje iniciático para los chicos.

¿Cuánta importancia tiene este tipo de giras y competencia internacional para los jugadores de Defensor Sporting?

Esta categoría, que es la séptima nuestra, ingresa este año al profesionalismo de la escuela de fútbol. Ahí, entra en nuestro círculo y siempre hacemos un viaje iniciático para formarlos un poco más, que se junte el grupo, que aprendan a comer juntos, y todo ese tipo de cosas que hace a la buena educación que tenemos en Defensor.

¿Cómo se trabaja a nivel de menores en el club?

A nivel de menores tenemos una escuela, es decir, en la cual tenemos desde los 10 años hasta los 13 años como son éstos que están saliendo. Después hay tercera, cuarta, quinta sexta, Sub-16 y séptima. Con esas siete categorías competimos en Primera División y con mucho éxito. Tenemos buena captación y Defensor es un cuadro que juega con jugadores nuestros fundamentalmente. Por ejemplo, llegamos a semifinales en la última Libertadores. Hubo 11 jugadores de la cantera en la cancha en determinado momento, un orgullo para todos nosotros. Y vivimos de la venta de jugadores, no tenemos otro ingreso.

¿Qué hace a un jugador de Defensor Sporting para que sus cualidades se transformen en una venta al exterior y por otro lado, al club, para que su plantel sea conformado por jugadores de la cantera en su mayoría?

Es una cuestión de educación. Tratamos de tener no la mejor gente, pero sí los técnicos que moldean bien a los chiquilines más abajo. Es al revés un poco porque en otros clubs los mejores técnicos o los que ganan más están arriba con los jugadores más grandes, pero nosotros los ponemos abajo. El producto empieza a moldearse y viene bien hasta que lo damos a la Primera y ahí dependemos del juicio del técnico de turno en ese momento, que para nosotros es lo mejor del mundo. Pero, una de las cosas que nos duele es cada Junio, cada Diciembre, dejar libre a algunos jugadores que los conocemos de niños y que los criamos y nos criamos con ellos. Para mí son mis nietos, no mis hijos, sino mis nietos. El resultado me importa tres cominos; es otra cosa que buscamos: la formación como persona y como jugador. Primero, tiene que ser muy buen tipo y después jugar bien. Por su puesto, se va filtrando, controlamos los estudios. Somos muy exigentes en ese sentido.

¿Cómo se satisface la necesidad deportiva y formativa de aquellos chicos que no tienen recursos?

Nosotros tenemos una casa para los jugadores del interior, en la cual tenemos cerca de 30 chicos. Ahí, almuerzan o cenan los chicos que consideramos no tienen una ingesta regular en sus casas. Ayudamos en ese sentido. Hay chicos que viven ahí, tienen las cuatro comidas, un control y hay otros chicos que van a comer exclusivamente. Pero, nosotros nos distinguimos por ser un cuadro que invierte mucho en formativa. La inversión máxima nuestra es en formativa. Más que los sueldos de Primera, nos sirve crear los jugadores porque si no, no podemos subsistir.

¿Por qué Uruguay ha sido tan exitoso en el fútbol?

Eso es un misterio. En el mundo hay una leyenda, incluso en Francia o Inglaterra. Vienen técnicos de otras parte del mundo a hablar con nosotros a explicarse como un país del tamaño de Uruguay, que es el más chico de América con un millón y medio de habitantes, puede llegar a pelear una semifinal de un mundial. Lo que pasa es que el fútbol en Uruguay es algo embebido. El niño cumple un año y le regalan una pelota: tiene que jugar al fútbol. Por supuesto, no todo el mundo juega bien, pero hay una conciencia de fútbol. Ahora, en ésta selección con Tabares hay un equipo de trabajo que están haciendo bien las cosas. Reconozco que Uruguay es un fútbol de respuesta, no es un fútbol que proponga cosas. Recuerdo cuando tuve el honor de jugar contra Teófilo Cubillas de aquel Perú que proponía y eran unos fenómenos totales. Por ejemplo, en Uruguay no existe. Uruguay es un fútbol defensivo, contraataque, marca y propone y vive del error. Pero, nos ha funcionado.

¿Usted ha sido jugador profesional?

Sí.

¿En qué equipos?

En Defensor.

¿El único equipo?

Sí, porque ya después empecé a trabajar y era otra época. Pero, me acuerdo que era cuando Teófilo Cubillas jugaba en el Ford Lauderdale Strikers. Fuimos una gira con Nacional, jugamos contra Teófilo Cubillas. Yo era un chiquilín en ese momento: estamos hablando del año 1988. Teófilo llegó en un auto terrible: un Mazerati, no sé qué tanto. Se me fue en una jugada y le pegué como si fuera Juan Gonzales. Entró el técnico a la cancha, que era un alemán, paró el partido, un desastre total. Teófilo en ese momento era figura mundial. Un gran jugador. Ese Perú, me acuerdo de haberlo visto, excepcional.

¿Cuántos jugadores aporta Defensor a las distintas selecciones juveniles?

Un promedio de 6 ó 7 jugadores. Es el que más aporta siempre en todas las selecciones: Sub-15, Sub-17 y Sub-20. Hoy, incluso en la selección uruguaya, que surgieron de Defensor Sporting, están: Martín Cáceres (Juventus), Maximiliano Pereira (Porto), Godín (Atlético Madrid), Álvaro Gonzales -que está en México- y Martín Silva. Siempre tenemos 7 u 8 jugadores en los seleccionados uruguayos.

¿Cómo lo ha recibido la ciudad?

Siempre es un gusto venir a Lima porque cada vez que vengo veo cosas mejores: la ciudad más limpia, le ganaron más metros al mar; los parques, que vi en obras, los tienen funcionando. En eso les doy la derecha, están cada vez mejor.

¿Qué condiciones de infraestructura presenta la institución?

Defensor tiene algo a favor que está en una zona que se llama Punta Carretas, como si acá el club fuese de Miraflores o San Isidro. Entonces, siempre tenemos el problema de que nos dicen que somos un cuadro de gente ‘cheta’ (clase alta), pero eso a su vez nos ayuda porque tenemos tanto de dirigentes como de hinchas, un nivel mejor que el nivel medio. Tenemos un complejo que está en un lugar como si fuese San Isidro, en un lugar muy caro de muchos condominios. Tenemos la sede del campo del estadio Franzini, la cancha de baloncesto -porque competimos también en Primera División en baloncesto-, atletismo, etc. Todo situado ahí. Son cosas que valen de un chico con dinero.

En ese sentido, ¿cuál es su posicionamiento como club de fútbol en Uruguay?

Fuimos el primer cuadro chico en salir campeón. Los grandes nos miran mal y los chicos también nos miran mal, pero eso se está transformando porque el fútbol se está poniendo cada vez más parejo. Nacional y Peñarol también pierden y trabajando bien lo demás es económico. Lo demás pasa por ahí.

¿En qué medida Defensor logra la proyección profesional de sus jugadores?

Los jugadores de Defensor, que nosotros dejamos libres, juegan siempre en Primera División. Por suerte, voy a los casamientos de esos chiquilines, conozco a sus hijos y realmente eso es lo que me paga.

¿Ese es el resultado más satisfactorio para uno?

Totalmente. Una sonrisa de ellos es todo. No que ganemos 7-0, es un resultado que mañana podemos perder. Por ejemplo, el último sábado (23 de enero) cruzamos a Plaza San Miguel, nos dividimos por grupos. Yo me llevé a siete. En mi casa, siempre me dicen que soy medio parco porque no juego con mis nietos, pero los conquisto con los helados. Acá probamos y los helados todavía funcionan. Les gustaron a todos.